sábado, febrero 13, 2010

Gravedad

En estos días hablaba con una joven de una Iglesia evangélica y me comentó que se tuvo que mudar de Iglesia porque en la que estaba no aceptaban que escuchara música "mundana".

...

Me imaginé (siempre sueño despierto) que me invitaran a esa Iglesia a predicarles sobre Jeremías 20. Les pondría este video:




Y luego les diría: "eso sentía Jeremías, así se sentía Jeremías. Y si usted no se deja cautivar por esta canción, nunca lo entenderá." Luego me iría a mi casa. No sin antes haberme tomado una cerveza pensando en Sara.

2 Comments:

At 9:40 a. m., Anonymous MonjaGaby said...

Es lo de menos, querido. Si en las iglesias evangélicas y protestantes eso fuera todo el mal posible, tan fácil sería de exterminarlas. bastaría con predicar la sensibilidad y la belleza para liberar personas de esas garras infames.

También recuerdo cuando el cura que me puso un pedazo de papel blanco en la boca, redondo y lleno de hechizos -según él, sagrado- no me dejaba reirme porque no era divina la risa en las mujeres, sino una mueca del diablo. tenía yo nueve años.
Obviamente me fui y me reí mucho en la vida, incluso junto a otros sacerdotes que tienen la humanidad mucho más sana que la sacralidad, y con los cuales compartimos la guitarra y el arte.
Un beso.

 
At 9:15 p. m., Blogger Gabaon said...

Parece que algo cambié que se me activaron los comentarios...

Recibo tu beso Gaby, tu comentario lo dejo aquí con mucho agrado.

Ojalá y en las iglesias fuera tan fácil cambiar las cosas como acá; o traer algo y sacar otro tanto, borrarlo o grabarlo. ¡¡¡Pesa tanto la tradición (con minúscula)!!! ¡¡¡Sabrá Dios a cuántos habrá ahogado!!!

Un abrazo, fuerte, en lo que queda de este "día del amor", lo que sea que eso sea.

 

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